LA BIBLIA Y LOS SANTOS
Min. David Villanueva
Este mensaje tiene como objetivo compartir un poco de lo que he aprendido acerca de los SANTOS EN LA BIBLIA. Espero que les sea útil.
En algunas oportunidades hemos permanecido ignorantes acerca de algunas verdades bíblicas y hemos creído lo que escuchamos de las personas o lo que se dice popularmente.
Veamos un poco de lo que dice la Biblia: Cuando el pueblo de Israel fue liberado de la Esclavitud en Egipto, recibió mandamiento acerca de ser santos: Porque yo soy Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios: seréis pues santos, porque yo soy santo. Levítico 11:45. Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios. Levítico 20:7. Entendemos que para Dios, las personas en carne y hueso que habían estado esclavas en Egipto podían y debían ser santos y en efecto el pueblo de Israel llegó a ser santo, según está escrito en Salmo 148:14 El ensalzó el cuerno de su pueblo; Alábenle todos sus santos, los hijos de Israel, El pueblo á él cercano. Aleluya.
Ahora bien, estos santos estaban en vida, eran seres humanos como cualquiera de nosotros e incluso murieron y su muerte es considerada agradable a los ojos de Dios. Salmo 116:15 Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos. Es obvio que estos seres que murieron, eran santos antes y no después de morir, permanecieron y permanecen enterrados en los sepulcros, tan es así que algunos de ellos resucitaron al momento en que Jesucristo moría en la cruz: Mateo 27:52 Y abriéronse los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron. Claramente la Escritura enseña que los santos permanecen en los sepulcros después de su muerte. Esta verdad fue enfatizada por nuestro Señor Jesús, cuando negó que alguien hubiera subido al cielo, ya sea por su santidad, obediencia, ministerio o cualquier virtud. Así está escrito en Juan 3:13 Y nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. EL UNICO QUE SUBIO AL CIELO ES JESUS, POR LA SENCILLA RAZON QUE EL DESCENDIO DEL CIELO. Semejante declaración de Jesús es contradictoria con lo que muchos religiosos creen, sin embargo, no podemos obviar esta gran verdad, emanada de los labios del único hombre que no tuvo engaño en su boca. En este punto puede que a alguno le surja dudas en relación con casos como los de Enoc y Elías. Por el momento baste con entender que Jesús conocía lo que la Biblia dice de Enoc y Elías y sin embargo dijo que nadie había subido al cielo.
En el caso de la Iglesia primitiva, ya en tiempos del llamado Nuevo Testamento, encontramos las siguientes declaraciones acerca de los santos de la Iglesia: Hechos 9:13 Entonces Ananías respondió: Señor, he oído á muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho á tus santos en Jerusalem: Hechos 9:32 Y aconteció que Pedro, andándolos á todos, vino también á los santos que habitaban en Lydda. Hechos 9:41 Y él le dió la mano, y levantóla: entonces llamando á los santos y las viudas, la presentó viva. Hechos 26:10 Lo cual también hice en Jerusalem, y yo encerré en cárcel es á muchos de los santos, recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes; y cuando eran matados, yo dí mi voto. Romanos 12:13 Comunicando á las necesidades de los santos; Romanos 15:25 Mas ahora parto para Jerusalem á ministrar á los santos. 1Co 14:33 Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos. Eph 3:18 Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura... Eph 4:12 Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo; 1 Tesalonicences 5:27 que esta carta sea leída á todos los santos hermanos. Apocalipsis 13:7 Y le fué dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos.
Al leer detenidamente los versos anteriores, encontramos que Saulo de Tarso (El Apóstol Pablo) había hecho males a los santos que habitaban en Jerusalem (no habitaban el cielo), que habían santos no solo en Jerusalem sino en Lidda, que presenciaron milagros, que fueron encerrados en la cárceles e incluso fueron asesinados, que tenían necesidades y necesitaban ser ministrados, que formaban las Iglesias y que necesitaban comprender algunas cosas ya que estaban en proceso donde necesitan ser perfeccionados. Algunos santos sufrieron la guerra y fueron vencidos por un poder maligno.
Llegará el momento de juzgar a los muertos y recompensar a los que hayan sido santos: Re 11:18 Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardón á tus siervos los profetas, y á los santos, y á los que temen tu nombre, á los pequeñitos y á los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra. El tiempo de juzgar muertos y dar galardón a los profetas, los santos, etc. NO HA LLEGADO TODAVÍA.
El Señor les bendiga y les dé entendimiento en todo.